¡Al rojo vivo!

Carlos García, Nutricionista

 

¿Alguna vez te has preguntado por qué hay pimientos que pican y otros que no, o por qué a tu cuñado le encanta el picante y tú ves las estrellas cuando lo pruebas?

Ayer tomé uno de mis platos favoritos, Pasta con Gambas y Chile al estilo keniata. Sí, soy un amante del picante, mi familia y amigos lo padecen. Sobre todo cuando me preguntan si algo pica y tras darle mi visto bueno, se encuentran buscando algo para echarse a la boca y quitarse el picor…

Como ya sabes, existen muchos tipos de pimientos con distintas formas, colores, e incluso grados de poder picante. El pimiento que más comemos en España es el dulce, que lo conocemos así para distinguirlo del chile, o pimiento picante. Dentro de lo que se conoce como chile, también existen muchos tipos: cayena, de Padrón, jalapeños, habaneros, Trinidad Scorpion Butch T, Carolina Reaper (o Segador de Carolina)… Si ves éste, ni se te ocurra tocarlo. Ostenta el record del mundo como chile más picante del mundo.

 

¿Por qué pican?

Que un pimiento pique o no, se debe a su contenido en caps
aicina,
una molécula que se encuentra principalmente en las semillas y membranas internas del chile, junto con otros compuestos, denominados capsaicinoides (ya que tienen estructuras muy similares), que es responsable de su comportamiento picante.

CuanCHILEdo se consume chile, la capsaicina se une a los receptores de dolor de la boca y la garganta, los cuales son también responsables de la sensación de calor. Al activarse, el cerebr
o interpreta que
se está consumiendo algo caliente y eleva el pulso y la sudoración. A concentraciones adecuadas, en algunas personas, la capsaicina también es capaz de favorecer la producción de endorfinas, moléculas que promueven la sensación de bienestar. Por eso hay gente que tolera este sabor, e incluso disfruta con él; otras sin embargo no lo aguantan. Si bien es cierto que esto es también algo cultural y a lo que uno se puede acostumbrar, si no que le pregunten a los niños indios, que toman curry picante desde bien pequeños…

Curiosamente, la capsaicina, que puede producir dolor e inflamación, tiene aplicaciones terapéuticas como analgésico para el dolor reumático o neurálgico, entre otros.

 

¿Y sabes cómo se mide el picante?

No, no es por los improperios que suelte por la boca quien lo consume. Hubo un químico y farmacólogo llamado W. Scoville, que en 1912 desarrolló una técnica según la cual se podía medir la pungencia (picor) de un pimiento -o lo que es lo mismo, su concentración de capsaicina-, las Unidades de Pungencia de Scoville (SHU, del inglés Scoville Heat Units). Básicamente, consiste en diluir un extracto de chile en agua hasta que no sea detectable por el paladar. Las unidades indican el numero de dilución. Los pimientos dulces tienen 0 SHU, los chiles verdes de Nuevo México unos 1.500 SHU, los jalapeños 3.000-6.000 SHU y los habaneros 300.000 SHU. Los chiles más picante son el Naga Viper con 1.382.112 SHU, el Trinidad ScorpionButch T con 1.463.700 SHU, y el Carolina Reaper con 2.220.000 SHU. La capsaicina pura tiene 16.000.000 SHU; si la tomaras pura y de forma directa, te provocaría la muerte por paro respiratorio.

Y bueno, pique o no, el pimiento siempre va a ser una buena fuente de fibra, vitamina C (sobre todo los de color rojo), y vitaminas del grupo B, especialmente B6. También es rico en potasio, hierro y magnesio.

Si te apetece saber más acerca del chile, lee este artículo publicado hace unos días, What Makes Super-Hot Chile Peppers ‘Hotter Than Hell’? ¡Muy interesante!

 

PASTA CON GAMBAS Y CHILE

Bueno, y ya que he hablado de este plato tan fantástico, ¿te apetece probarlo? La receta es gentileza de mi amiga Habiba (Kenia). ¡Te va a encantar! Hazlo en casa y me dices que tal ha salido.
 

pasta con chile

 

Ingredientes:

  • Pasta fresca 125g (80g si es deshidratada)
  • Gambas 100g
  • Jalapeño rojo fresco ½ – 1 (al gusto)
  • Ajo 2 dientes
  • Jengibre (fresco o en polvo) Al gusto
  • Sal y pimienta Al gusto
  • Aceite de oliva 2 cucharadas
  • Lima Al gusto
  • Cilantro Al gusto

 

Preparación:

  1. Pon la pasta a cocer. Recuerda que la pasta fresca tarda muy poco en hacerse. Es preferible dejarla al dente.

  2. Corta el ajo en láminas y pica el chile. Saltéalos con un poco de aceite de oliva y añade jengibre, sal y pimienta al gusto.

  3. Añade las gambas y saltéalas hasta que se empiecen a dorar.

  4. Añade la salsa de tomate y calentar hasta que ligue bien.

  5. Sirve la pasta con la guarnición y añádele un poco de zumo lima al gusto (también va muy bien con un poco de cilantro seco).

 

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