COLESTEROL: el bueno, el feo y el malo

Carlos García, Nutricionista

 

A menudo oímos hablar del colesterol: que si el colesterol bueno, el malo…, no comas huevos que tienen mucho colesterol… Y la verdad es que es difícil tener claro de qué va todo esto.

Lo primero que diría es que el colesterol no es “el enemigo”, ni “un demonio” o algo así. Es necesario, cumple muchas funciones importantes que ahora veremos, y aunque quisiéramos, sería imposible eliminarlo por completo. Tener el colesterol alto no es una enfermedad, sino un factor de riesgo para padecer algunos problemas de salud, como los cardiovasculares; es decir, aumentan nuestras posibilidades de padecerlos.

 

¿Qué es el colesterol?

El colesterol, junto con los triglicéridos, forman parte de la grasa que todos tenemos en nuestro cuerpo, que encontramos en la mayoría de nuestros tejidos, y que además es fundamental para la vida. Se encuentra formando parte de la pared de algunas células, y sirve para la fabricación de algunos compuestos importantes en nuestro cuerpo, como sales biliares, hormonas y vitamina D.

Parte del colesterol es producido por nuestro cuerpo, principalmente en el hígado, y otra parte se obtiene a través de la dieta, tomando alimentos de origen animal, carne, huevos, leche…

 

¿Y qué es eso del colesterol bueno y malo?

Siempre que oigo esto me pregunto donde se dejaron al “feo”… Esto no es más que una clasificación, algo anticuada por cierto, que básicamente lo que nos dice es si tu cuerpo lo está repartiendo a los tejidos que lo necesitan o si lo está retirando de aquellos otros tejidos que tienen demasiado.

Como todas las grasas, el colesterol es insoluble en agua. Es decir, para poder transportarse junto con otras substancias a través de la sangres, éste es introducido en unas “esferas” llamadas lipoproteínas:

– las lipoproteínas que van desde el hígado hasta los tejidos son las LDL (del inglés Low Density Lipoprotein) y contienen colesterol al que nos referimos como “malo”.

– las lipoproteínas HDL (del inglés High Density Lipoprotein), recogen el exceso de colesterol, al que nos referimos como “bueno”, y lo llevan al hígado para ser reutilizado para otra función; se dice que tiene una función limpiadora.

Se considera que cuanto mayor proporción de colesterol-HDL tengamos mejor, ya que se cree que ejerce una función protectora ante problemas cardiovasculares siempre y cuando el colesterol total no supere los niveles considerados seguros, actualmente situado en 150mg/dl.

Los “feos”, para completar el título, me imagino que son los triglicéridos, los cuales también debemos mantener por debajo de 200mg/dl, bastante más si se puede.

 

¿Por qué es importante mantenerlo a raya?

Por lo que sabemos, tener niveles altos de colesterol no es bueno, y aquellas personas que lo tienen, poseen más “papeletas” de sufrir problemas cardiovasculares como un infarto, una embolia pulmonar, un ictus… Esto se debe a que cuando hay un exceso de colesterol circulando en nuestra sangre (normalmente se asigna este riesgo al colesterol-LDL), éste se puede acumular en el interior de las paredes de los vasos sanguíneos y formar lo que se conoce como placas de ateroma (son muchos otros los factores que contribuyen a la formación de estas placas, pero el colesterol es uno muy importante). Si esta placa se hace muy grande, puede terminar obstruyendo casi todo el vaso, o romperse y liberar su contenido al vaso sanguíneo. Esto último provocaría la formación de un trombo que, bien puede bloquear el paso de sangre completamente, bien puede que se rompa y se desprenda un trozo, circule libremente, y que termine bloqueando un vaso más pequeño más adelante. En ambos casos, el bloqueo dejará sin aporte de sangre (y por tanto de oxígeno) al tejido donde iba esa sangre, y esto hará que ese tejido al final muera.

Además de un nivel alto de colesterol, existen otros factores de riesgo para sufrir problemas cardiovasculares. Uno muy importante sobre el que no podemos hacer nada nuestra predisposición genética, y otros sobre los que sí podemos hacer bastante y que pueden mejorar en gran medida nuestra calidad de vida, como son: la hipertensión arterial, la obesidad, el sedentarismo, la diabetes o el tabaquismo.

 

Me han dicho que “tengo colesterol”. ¿Qué puedo hacer?

Lo primero que debemos hacer es revisar aquellos hábitos de vida que podamos mejorar que nos ayuden a bajar el riesgo de sufrir un problema cardiovascular. Los consejos claves son:

  • Mejora tu alimentación – no te creas todas las bondades de semillas “mágicas” que prometen salvarte de todos tus males que te cuenta tu vecino. Consulta tus dudas con un Dietista-Nutricionista.
  • Pierde los kilos de más – está comprobado que una de las mejores estrategias para mejorar nuestros niveles de colesterol es perder esos kilos que nos sobran.
  • Muévete – practica deporte si puedes. Pero lo más importante es que actives en tu cabeza el “chip” que te recuerde que tienes dos piernas y que son para usarlas. Ve andando, corriendo, en bici o patinando a los sitios, sube y baja escaleras…

Y recuerda que en ocasiones un buen estilo de vida no será suficiente y necesitaremos de un medicamento para disminuir nuestros niveles. Estos medicamentos no están libres de otros riesgos y no deben ser tomados a la ligera. La decisión sobre si lo tomamos o no será siempre nuestra, pero debemos escuchar lo que nos dicen nuestro médico y nuestro farmacéutico. Lo que sí te recomiendo de verdad es que no juegues con tu salud, las tres claves que te doy están al alcance de tu mano y hacen más magia que ningún medicamento; y te garantizo que no tienen efectos adversos.

 

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