Chicle y dieta malos aliados

Jorge JaldónNutricionista

 

Los hay con y sin azúcar, con “clorofila”, de “fresa” y hasta de “sabor sandía”… Como ya habrás adivinado hablo del chicle, esa pegajosa goma que tanto nos gustaba de chicos, y que tanto odiaban nuestras madres, cuando se nos quedaban pegados en la ropa.., o cuando ahora de mayores pisamos uno. Con este artículo no vengo a darte ningún truco para despegarlos de tu ropa, vengo a hablarte de cómo “despegarlos” de tu dieta, ya que el binomio dieta-chicle no es la mejor opción.

 

La digestión empieza en la boca 

“Se me hace la boca agua”…, seguro que has usado esa expresión un millón de veces. Pero, ¿sabes por qué se dice? A ver, te cuento un poco de la digestión. Cuando comemos, lo primero con lo que se encuentra la comida es con los dientes, estos trocean el alimento para que sea más pequeño, a la vez que facilitan el mezclado con la saliva de la boca, para que así comience la digestión. Y es que en la boca tenemos unas enzimas llamadas amilasas que se encargan de ir degradando el alimento. Y aun hay más…

 

Una pelea de gatos en el estómago

…por eso cuando vemos un alimento que nos gusta, o cuando llegan las 3 de la tarde, empezamos a salivar como locos, y esta saliva empieza a “caer” a nuestro estómago para decirle: «eh tú, que en nada estamos “papeando” así que ve soltando jugos digestivos para facilitar la digestión del alimento que se avecina» . Así que una vez empezamos a salivar, al rato tenemos la segunda expresión más usada para decir “tengo hambre”, y es: “me rugen las tripas” o, como dice un amíguete mío, “tengo una pelea de gatos en la barriga”… y no, no tenemos gatos, lo que tenemos es un estómago segregando jugos para continuar con la digestión.

 

¿Y el chicle que tiene que ver con la “pelea de gatos”?

Cuando masco chicle estoy salivando constantemente y mi estómago está constantemente creyendo que es la hora de comer, por lo que la “pelea de gatos” dará comienzo y por tanto mis ganas de comer cada vez serán mayores; algo que no desearás si estás a “dieta”.

 

El exceso de dulce un mal “asunto”

El chicle tiene un alto contenido de azúcar, o de edulcorante en su versión “light”. Éste es uno de los motivos por lo que nos gusta tanto mascarlo y es que ese sabor dulce hace que nuestro cerebro esté continuamente “enganchado” a lo dulce, por lo que la demanda de alimentos ricos en azúcar terminará siendo alta y así cada vez necesitaremos más cantidad de dulces para saciarnos, por lo que el chicle de forma indirecta nos está haciendo “adictos” a los dulces.

 

La excusa del chicle y la ansiedad

Y no me vengas con la excusa de que el chicle te quita el hambre, que ya hemos visto que no es verdad, así que si tienes ansiedad busca algo que de verdad distraiga tu mente como por ejemplo: leer un libro, mandar un whatsapp al grupo de padres del cole para ver que regalar este curso a la seño de tus hijos, escuchar una buena canción… o salir a hacer algo de ejercicio.

Así que si quieres llevar una “dieta” saludable imagino que lo último que te apetece es tener estímulos que te hagan tener hambre continuamente y mucho menos tener hambre de dulces, por lo que si necesitas algo entre horas tómate una fruta o un puñado de frutos secos, que además de saciarte van a aportarte nutrientes de verdad y no un exceso de “saliva” que termine generando una “pelea de gatos” de proporciones épicas…

 

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