Precauciones, curiosidades y demás sobre el huevo

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Precauciones, curiosidades y demás sobre el huevo

Carlos García, Dietista-Nutricionista, Farmacéutico clínico

 

El huevo es un alimento que se deja preparar de mil formas. Está buenísimo lo tomes como lo tomes, y además es de lo más nutritivo. Pero, a la vez, se le teme mucho porque hemos hablado mal de él durante mucho tiempo, y también porque si no lo conservamos con cuidado puede darnos algún susto. Te cuento algunas cosas que debes saber y otras cuantas que te resultarán curiosas.

 

Precauciones

  1. En casa, guárdalos en un lugar fresco, seco y donde la temperatura sea constante. ¿Se te ocurre alguno? Sí, la nevera es buen lugar, sin embargo, hay algo que no hacemos del todo bien, y es que casi siempre los colocamos en la puerta, que es la parte que más cambio de temperatura sufres cuando la abrimos. Eso, junto con el ‘meneo’ que le damos cada vez que abrimos, hace que la puerta de la nevera no sea el mejor sitio para conservarlos. Estarán mejor en una de las baldas fijas del frigorífico.
  2. La cáscara es una barrera natural contra agentes microbianos, por lo que su exterior es una fuente de contaminación. Esto no quiere decir que sea necesario lavarlos, pero, si lo haces, hazlo justo antes de utilizarlo, nunca al guardarlos. Por esta misma razón es recomendable no romper la cáscara en el mismo recipiente donde se van a batir, cocinar o servir, para evitar contaminación. Recuerda lavarte bien las manos con jabón después de ‘cascar’ el huevo antes de volver a tocar otros alimentos.
  3. Los huevos pueden transmitir Salmonella, sobre todo en verano, ya que las altas temperaturas favorecen su desarrollo. Deberemos evitar huevos con la cáscara rota, sucia o deforme; consumirlo fuera de la fecha de consumo preferente.
  4. Lávate las manos y todos los utensilios que hayan estado en contacto con el huevo crudo.
  5. No dejes alimentos que contengan huevo en un sitio tibio o al aire libre más de 2 horas. Extrema esta precaución en verano o en zonas de mucho calor (menos de 1 h).

 

Cómo saber si un huevo es fresco

  1. La cáscara debe estar limpia y no tener golpes.
  2. No debe flotar en agua. Pero, ¡ojo!, a veces no flotan porque tienen algún poro o grieta que no es visible a simple vista. Esto lo podemos comprobar de manera sencilla, poniendo la luz del móvil por detrás (a oscuras).
  3. Al agitarlo no debe hacer ruido, ni dejar que se mezclen las distintas partes en su interior.
  4. Al abrirlo, la clara y el huevo deben estar perfectamente separados. La clara debe ser transparente, tener una consistencia gelatinosa y homogénea y no tener ningún tipo de mancha. La yema debe estar contenida, sin deformaciones y tener un color uniforme.
  5. Cuando lo eches en el recipiente donde lo vayas a preparar, la clara no debe expandirse ni desprender olor.
  6. Si lo cueces, la yema se debe quedar el centro.

 

El código en la cáscara

El código de la cáscara del huevo no es un simple número de serie. Junto con el etiquetado obligatorio que encontraremos en la caja, nos da un montón de información y es muy fácil de leer.

  1. Primero encontramos un número nos habla de cómo se ha criado la gallina:
    0 – producción ecológica
    1 – producción campera
    2 – producción en el suelo
    3 – producción en jaulas
  2. En segundo lugar vemos las letras que identifican el país de la Unión Europea donde se han producido.
    ES – España
  3. Y unos números que identifican donde han sido producidos
    2 números indican la provincia
    3 números indican el municipio;
    El resto de números indican la explotación ganadera

Curiosidades varias:

  1. Una gallina ‘ecológica’ pone alrededor de 40 huevos al año frente a los 300 que puede poner una gallina ‘industrial’. Este número viene determinado por varios factores como: edad, alimentación, estado de salud… pero, sobre todo por las horas de luz que recibe al día, ya que ésta estimula la liberación de hormonas responsables de la puesta. Las gallinas industriales reciben luz artificial con el fin de forzar este proceso constante casi todo el año.
  2. La yema tiene ese color amarillento gracias a las xantófilas que la gallina obtiene al comer algunos granos (ej. maíz).
  3. El que unos huevos sean blancos y otros marrones (morenos) se debe simplemente a la raza de la gallina. Sencillamente, gallinas blancas ponen huevos blancos, gallinas marrones ponen huevos marrones.
  4. Seguro que te has encontrado huevos con doble yema. Esto se debe simplemente a una doble ovulación (gemelos), pero no tiene nada que ver con ninguna alteración genética. ¡Cómetelo con tranquilidad!

 

Espero que hayas aprendido algo nuevo y que con todo esto puedas seleccionar mejor el tipo de huevo que compras. Desde LHS te animamos a que consumas de modo responsable, por eso siempre recomendamos huevos de código 0. ¡Asegúrate que son gallinas felices las que  ponen los huevos que utilices! 😉

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